
Un año más, el Consejero de Educación nos encargó el diseño de su felicitación navideña personal destinada a la comunidad educativa asturiana. En esta ocasión jugamos con una idea muy sencilla, la de invitarnos a mirar un instante hacia nuestro propio interior. La tarjeta en papel consistía en una lámina metálica a modo de espejo, mientras que en la versión multimedia se utilizó el recurso de dejar toda la pantalla en negro para forzar el reflejo del propio usuario sobre el monitor.






